Todos nos hemos frotado los ojos, sin excepción. Al despertar, cuando nos estrenamos, cuando se nos mete algo en el ojo… ¿y qué tiene de malo?

Pues bastante. En este artículo os daremos algunas razones de por qué frotarse los ojos es malo para nuestra salud ocular.

Aunque supone un riesgo bajo para la mayoría de la gente, el frotarse los ojos con las manos nos hace llevar a los ojos una enorme cantidad de bacterias, lo que aumenta el riesgo de padecer una infección ocular como conjuntivitis o problemas de párpados como blefaritis u orzuelos

¿Por qué nos frotamos los ojos?

Cuando nos frotamos los ojos, provocamos la producción de lágrima, que no sólo lubrica nuestros ojos, sino que los limpia de cualquier partícula de polvo. Por otro lado, el reflejo óculo-cardíaco nos causa relajación, ya que al presionar el globo ocular se nos reducen las pulsaciones.

Sin embargo, el frotarse los ojos implica riesgos, y hay personas que lo hacen con demasiada frecuencia. En algunos casos se ignora incluso que pueda haber problemas de fondo como alergias o sequedad.

Porqué no debemos frotarnos los ojos

La piel que rodea nuestros ojos es la más fina y delicada del cuerpo, y siempre es la primera en mostrar señales de envejecimiento. Frotarse los ojos contribuye a deteriorarla, rompiendo capilares y facilitando las arrugas prematuras, las bolsas y las ojeras que provocan que nuestra mirada se vea más cansada o avejentada.

Si sentimos picor en los ojos debido a una alergia atópica, en primer lugar estaríamos transfiriendo los alérgenos desde las pestañas a los ojos —lo que agrava el problema— y en segundo existe el riesgo de debilitar nuestra córnea con el paso del tiempo, provocando un queratocono.

Frotarse los ojos también produce picos de presión intraocular. Si la tenemos alta y sufrimos glaucoma podríamos dañar el nervio óptico, y si tenemos miopía o sufrimos alguna enfermedad ocular relacionada con la retina podríamos contribuir a un desprendimiento de retina, algo que nos llevaría a la pérdida de visión permanente.

Obviamente, deberíamos evitar frotarnos los ojos si hemos tenido una cirugía ocular. Incrementa el riesgo de infección, y dependiendo del tratamiento podría causarse una lesión seria.

Si tienes la necesidad de frotarte los ojos con frecuencia, intenta usar suero fisiológico o lágrimas artificiales, productos seguros sin receta que ayudan a mantener los ojos limpios y lubricados. Si el problema persiste, acude a consulta para detectar cualquier patología y recibir el tratamiento necesario.

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